Madrid DF. (Fernando Caballero. Arpa. 2024)
La idea base es la construcción de Madrid y de su área metropolitana en una ciudad global.
Si no es así, otras ciudades lo harán, dada la financiarización de la economía global y la libre circulación de capitales que buscan los territorios más propicios para sus inversiones y la extracción de plusvalías.
El autor plantea esta cuestión como si fuera algo inevitable, por lo que se deben tomar las medidas a nuestro alcance para lograr que Madrid sea una ciudad global, invirtiendo los recursos que sean necesarios.
El caso es que la Comunidad de Madrid presenta unos niveles elevados de desigualdad territorial y una falta de articulación de su territorio.
El caso es que ya existen ciudades globales en Europa, tales como París, Londres o Francfort
La pregunta es, pues, ¿iremos a una ciudad de negocios o queremos una ciudad habitable para la mayoría, vivible y disfrutable para todos?
La tesitura que plantea el autor del libro es crecer o empobrecerse.
-------
El siglo XXI es el siglo de las ciudades. Se ha pasado del crecimiento de los Estados, -siglo XX-, al crecimiento de las ciudades, -siglo XXI-, desconectadas de su Estado pero asentadas en el capital autóctono y global, estando el primero de ellos supeditado y subordinado al segundo, así como a otras ciudades globales.
Las empresas multinacionales son de carácter global y tienen una gran poder de influencia. Su asentamiento se produce en las ciudades. De ahí que la subsistencia de estas, para no ser presas de otras ciudades más dinámicas y poderosas, sea la competencia para atraer a este tipo de empresas.
La ciudad se convierte, entonces, en una empresa en la que invertir para obtener beneficios a cambio.
Las urbes presentan la característica de que su crecimiento conduce a la asimilación de las ciudades de su cinturón metropolitano.
Las ciudades deben su éxito a la aglomeración como mera estrategia de supervivencia en el seno de una globalización fragmentada e inestable. Así, se encuentran la síntesis y la estandarización y su combinación exitosa con el individualismo y la microsegmentación.
Se ha pasado de la ciudadanía al usuario, al cliente. Mi patria es mi patrimonio, lo que da una idea del individualismo exacerbado de nuestros tiempos.
Madrid, desde el siglo XVIII, se ha caracterizado por la extracción de la riqueza de la propiedad del suelo y de los inmuebles de la capital, dado su carácter de capital administrativa y bancaria del Estado.
La evolución de la ciudad de Madrid a lo largo de los siglos la ha llevado de ser una ciudad de una esquina de Europa a convertirse en una de sus puertas.
Ha pasado del proceso industrializador a la privatización y a la desregulación propias de la actividad económica de la economía global, pasando del valor fabril al valor financiero.
En cualquier caso, en el área metropolitana destacan importantes industrias, tales como Airbus (Getafe), KDPOF (Soluciones integradas para comunicaciones ópticas de alta velocidad en entornos adversos), microchips para el sector de la automoción, el polígono Cobo Calleja (Fuenlabrada), el barrio de Usera y la concentración de población china en su seno, IVECO, PSA, Talgo, Netflix (Tres Cantos), ...
En los últimos tiempos destaca por su capacidad de proyección internacional, su apertura al capital humano y financiero exterior.
El autor ve a Madrid como una ciudad-Estado, como centro de la Administración General del Estado, el poder político, y del poder económico, al encontrarse en sus calles la Bolsa y las sedes de multinacionales y de grandes empresas españolas.
El hecho es que provoca tensiones centro-periferia, esto es, con otras regiones y ciudades del país, por lo que se precisa de un equilibrio simbiótico y virtuoso.
Así, Madrid no debe considerarse como un centro, sino como un eje, -su aérea urbana-, considerando a Valencia como su puerto de mar y siendo nodo central del ferrocarril de alta velocidad.
Madrid es una plataforma, no un contenedor, de contenidos de servicios, mediante la exhibición, muestra, ...
El desarrollo de Madrid Nuevo Norte, -la Operación Chamartín-, es un nuevo eje del Madrid global. Un polo de su poder financiero. Deja al Paseo de la Castellana como algo obsoleto, como la imagen del centralismo de Madrid y como eje de la capitalidad del Estado.
Se desea que Madrid se convierta en la Miami europea.
Las vinculaciones con Latino América no hay que buscarlas en nuestro pasado pretérito. En pleno siglo XX, muchos españoles migraron al continente americano, -exiliados políticos y económicos por la Guerra Civil y sus consecuencias-, y ahora en el siglo XXI, los sudamericanos llegan a nuestro país, dada la inseguridad política y económica de sus países de origen.
Se observa la tendencia al asentamiento de una oligarquía financiera, en la ciudad, procedente de Latino América que busca nuevos mercados para la inversión de sus excedentes, convirtiéndose en una nueva élite en la ciudad. Su presencia es notable en empresas cotizadas en el IBEX.
El proceso de privatización de empresas públicas, que se inició en 1996, permitió que capitales de origen sudamericano entraran en la economía española, convirtiéndose Madrid en su refugio económico. Además, Madrid resulta más económica y vivible que Miami, sin contar con que hablamos el mismo idioma y tenemos raíces religiosas y culturales semejantes a las de sus países de origen.
Se valora de Madrid su prosperidad generalizada, la paz social y su seguridad ciudadana.
De este modo, se produce una tendencia a la compra de inmuebles por los capitales latino americanos en los barrios más ricos de la ciudad, tales como Salamanca, Retiro, Chamberí, El Viso, .., y en las áreas metropolitanas más exclusivas como La Moraleja o las urbanizaciones de los municipios de la carretera de La Coruña, que conducen a procesos especulativos con el precio de la vivienda, no sólo en esos barrios sino más allá de ellos, que se trasladan al conjunto de la ciudad en mayor o menor medida.
Se asientan "Think-Tanks" en la ciudad, de carácter conservador, como el Instituto Atlántico de Gobierno, el Instituto Juan de Mairena, la IE University, ..., que provocan un medio favorable para sus negocios e inversiones.
Los tratamiento médicos en clínicas privadas son mucho más atractivos económicamente que en Estados Unidos y, por su fuera poco, Madrid está viviendo un boom turístico sin precedentes. De ahí la construcción de hoteles de gran lujo.
Esta es una tendencia en la que se interviene políticamente, dada la autosuficiencia, la fiscalidad y la correlación de fuerzas propia de la Comunidad de Madrid, que se caracteriza por cierta ajenidad al Estado y cierta oposición hacia el mismo, que con el Gobierno autonómico de Isabel Díaz Ayuso ha llegado al paroxismo.
Esta presencia latinoamericana presenta un auge, tanto económico como demográfico en la región, lo que la hace influyente y, además, ve a Madrid como su conexión natural con Europa, de ahí el carácter cosmopolita que tiene la ciudad para ellos.
Madrid se ha convertido en una ciudad financiera global en ascenso, -sedes de bancos, aseguradoras, fondos de inversión, consultoras legales y financieras, ...-, que lucha por la captación de capital e inversiones internacionales. Madrid se ha convertido en un punto de atracción de inversiones.
Madrid se convierte para ellos en una ciudad refugio y en una nueva capital de Latino América.
La modernidad de la Revolución Industrial, por una parte, viene dada por la consideración del tiempo como dinero (B. Franklin) y la velocidad que da lugar a un equilibrio social desfigurado (Futurismo).
La globalización, por otra parte, supone:
- La competencia (suma cero) vs la cooperación (suma positiva).
- De lo local a lo global.
- La segmentación como lógica de la actualidad.
Barcelona es la ciudad que no quiso competir para convertirse en una ciudad global.
Se explica por su tensión entre lo público y lo privado, esto es, la política de carácter nacionalista de los últimos tiempos y los deseos del capital globalizado.
David Harvey manifiesta que las ciudades tienen que tener un modelo de gestión comunitario y disfrutar de una economía local más colaborativa.
El Ayuntamiento de Barcelona con el Equipo de Gobierno de Ada Clau y Gerardo Pisarello pusieron en práctica políticas en contra del cambio climático y a favor del decrecimiento económico.
Se trataba de poner en práctica el ideario de izquierdas, que delimita los excesos del mercado. Así, apuesta por las pequeñas economías circulares, la autogestión, las barreras de entrada y de salida de carácter comunitarista y, en general, el decrecimiento.
Según el autor del libro, estas políticas condujeron a la decadencia de la ciudad de Barcelona. El nacionalismo catalán contribuyó a empequeñecer el entorno económico y político a lo afín políticamente, lo que trajo como consecuencia el beneficio para Madrid.
Madrid obtiene un saldo muy positivo del conjunto de las infraestructuras de comunicación y transporte del conjunto del Estado.
El aeropuerto de Barajas, su ampliación, la T4, ..., suponen el acceso internacional a una ciudad global. Para mejorar este acceso se precisa de un nuevo aeropuerto en Madrid, ya que Barajas está saturado o próximo a la saturación, dado el número de pistas y el número de viajeros.
Además, las infraestructuras de transporte tienen una estructura radial.
Desde la década de los 80 Madrid no ha dejado de crecer, tanto en términos demográficos como de riqueza.
Los Gobiernos del PP, especialmente los de Aznar, impulsaron a Valencia para su complementariedad con Madrid, creciendo la competencia de Valencia con Barcelona por las inversiones estatales, los recursos y las infraestructuras, orillando un tanto el Gobierno a esta última ciudad.
Además, se ha impulsado a Zaragoza como hub logístico.
El tren de alta velocidad, con su estructura radial ha provocado aún más la centralización de los procesos económicos y de crecimiento de la población en Madrid..
La dependencia económica de Madrid ha provocado, en última instancia, el proceso de aglomeración de la ciudad.
Madrid y la España vaciada
A la hora de observar el encaje de una gran ciudad como Madrid con su entorno rural, se debe dar cuenta de la subsidiaridad entre territorios, entre el campo y la ciudad, su complementación.
España es un país en proceso de vaciamiento social, económico y cultural.
Lo moderno, reflejado en lo urbano, vs lo rural, reflejo de lo arcaico ni siquiera antiguo.
Se profundiza aún más en la imagen de la ciudad y la modernidad. (La libertad, lo importante, ...)
El crecimiento de Madrid y el incremento de la tensión política con la periferia.
Se precisan formas que articulen el territorio.
La inserción de un sistema metropolitano en 200 kilómetros a la redonda de Madrid.
Las infraestructuras de transporte son vitales. Se necesita que las redes de transporte sean más tupidas a escala regional, más redundantes, lo que produciría un mejor reparto y una mejor distribución de la riqueza en el territorio.
Los regionalismos como respuesta a procesos de modernización no inclusivo o fallido.
La tensión campo-ciudad está camuflada en los nacionalismos periféricos que protegen, en última instancia intereses locales, mediante la reivindicación de identidades y diferencias.
La emergencia de un regionalismo madrileño es la respuesta a los impedimentos a su desarrollo, crecimiento e independencia.
Se reivindica, pues, una agenda política propia, por su realidad y diferenciación del resto. Aparece Madrid como una especie de Ciudad-Estado, dada la progresiva conciencia propia sobre su realidad autonómica y contar con un Gobierno autonómico propio de carácter uniprovincial.
La política del Partido Popular en la Comunidad de Madrid y en la propia ciudad, según ellos mismos, han sido políticas liberales centradas en el crecimiento de la ciudad, a base de fomentar el emprendimiento, la facilitación de la contratación, y el incremento de las inversiones y la atracción de capitales e inversiones extranjeras.
Las críticas a estas políticas se han centrado en el efecto capitalidad de la ciudad, la economía de aglomeración que ha producido el aumento de las economías de escala, la política de los lobbys y la ubicación de las sedes de grandes empresas, multinacionales, bancos, aseguradoras, constructoras, consultorías, abogados, medios de comunicación, ..., en la ciudad. La ciudad se ha convertido en un centro de poder que toma sus propias decisiones.
Madrid se ha convertido en una economía especializada en el sector servicios, lo que ha ayudado por su escasa tradición industrial. De este modo, los sectores financiero, los servicios avanzados y la hostelería, por el crecimiento progresivo del turismo en la ciudad, la convierten en una economía terciarizada.
Además, hay que considerar la fiscalidad beneficiosa para los clases propietarias, que ha provocado las denuncias de dumping fiscal, no pudiéndose apuntar que lo excepcional se convierta en la norma común.
El antimadrileñismo, como la catalanofobia, es la expresión de la lucha de los territorios por los recursos.
Se acusa a Madrid de ser ultraliberal, irresponsable frente al resto, ser un paraíso fiscal, arrasar con las políticas sociales públicas, de un crecimiento histriónico y amenazante, ..., frente al orgullo de ser madrileños y vivir a la madrileña.
La solución pasa por la generación de un policentrismo subsidiario mediante un Estado multinivel, que de lugar a una mayor disgregación y concreción, mediante la colaboración y coordinación frente a la competencia, y a una descentralización de las administración pública en las áreas metropolitanas.
Madrid debería ser, entonces, una plataforma de plataformas, dadas sus nuevas necesidades, tratando de retener tanto el talento como la inversión con el fin de capitalizarse.
Esto es factible dada su especialización económica en los servicios, ser la puerta de Latino América como de Europa para capitales foráneos y contar con la ventaja de poseer un Gobierno autonómico uniprovincial, que es una ventaja competitiva, tanto interna como externamente.
Cuenta además con una élite nacional como internacional que dicta al resto del país sus necesidades y sus deseos, asentada en una comunidad con un nivel de renta medio-alto y de carácter político conservador.
Madrid está asistiendo a la segregación económica y social de la población. El suburbio urbano está asistiendo a través de los PAU's (Programas de Actuación Urbanística) a procesos de individualización urbana, el chalet a las afueras de la ciudad, el domicilio aspiracional, "Levittown", la ciudad-jardín, el aburguesamiento social.
De este modo, se pasa de la clase social a los estilos de vida.En este sentido cobran importancia aspectos tales como lo aspiracional; la segmentación y sus consecuencias sociales, políticas y económicas; y el progreso y, a su vez, el conservar lo conseguido, una vida digna, cómoda y segura.
En sentido contrario, nos encontramos el urbanismo de izquierdas que plantea una ciudad densa y compacta.
Madrid actúa, pues, como como la ciudad que capitaliza al conjunto del país, mediante la atracción de capital e inversión foránea.
Madrid presenta desequilibrios y externalidades.
La gentrificación es uno de sus problemas.
Ésta debe ser entendida como un proceso de regeneración, renovación urbana, atendiendo a una demanda previa existente.
El soterramiento de la M30 supuso una de las más importantes regeneraciones urbanas de Madrid.
Se debe considerar que más del 60% de las viviendas de la clase trabajadora son en propiedad. Un proceso de regeneración, de renovación urbana es beneficioso para los propietarios del barrio, genera plusvalías en la vivienda, pero también supone una mejora y un progreso social.
Continuando con el precio de la vivienda y las rentas de alquiler, se plantea la necesidad de buscar un crecimiento económico más justo y ahí la generación de una ciudad policéntrica puede desempeñar un notable papel.
La necesidad de vivienda a un precio asequible es una demanda no ya cada vez más extendida, sino un clamor social. Una vivienda más asequible tiene como efecto la atracción y la retención del talento y más población a la ciudad.
Es necesario, además, un crecimiento de forma estructurada y policéntrica, planteándose centros alternativos a lo largo y ancho, no sólo de la ciudad, sino de la propia Comunidad y su zona de influencia, que puede abarcar los 150 kilómetros a la redonda de Madrid.
Madrid está atrayendo en los últimos tiempos un gran número de turistas, de hecho en los medios especializados en turismo y viajes, recomiendan viajar a Madrid como un "must", alabando su cultura, -museos, arquitectura-, vida, -seguridad, estilo de vida más relajado, vida nocturna-, hoteles de lujo, -se están proyectando varios en la ciudad, compras, -marcas de lujo y exclusivas-, gastronomía autóctona y foránea, -Madrid concentra una oferta gastronómica de alta calidad y muy variada-, su transporte interno y externo, -Metro, autobuses, aeropuerto, tren de alta velocidad-, ... Madrid se vende internacionalmente como lugar de fiesta y como un parque temático para turistas. El problema que genera esta turistificación de Madrid es la degradación del centro de la ciudad y la expulsión de sus vecinos de toda la vida, dado el crecimiento experimentado por los pisos turísticos y los cambios habidos en el comercio de barrio por otro tipo de comercios orientados al visitante de fuera de la ciudad.
Ante el más que notable crecimiento del turismo internacional el autor del libro plantea la necesidad de gobernarlo dada su concentración en áreas muy concretas de la ciudad. Su propuesta es plantear una ciudad policéntrica que consiga diluir el flujo turístico en más zonas de la ciudad.
Otro de los problemas de Madrid es el del transporte, que está muy orientado al centro de la ciudad, lo que provoca la generación de barrios dormitorio. No hay articulación de la periferia de la ciudad entre ella, sólo con el centro de la ciudad.
El área metropolitana está mal estructurada y presenta una movilidad muy deficiente. Los efectos de esto se encuentran en una periferia deprimida; los migrantes de segunda generación, los hijos que han nacido ya en Madrid no terminan de sentirse madrileños por los problemas que afrontan cotidianamente, -racismo y xenofobia-, lo cual es un foco de conflictividad social, dado su desarraigo identitario, y está el ejemplo de las "banlieue" parisinas para hacerse una idea a lo que nos enfrentamos, por los problemas de convivencia; tampoco hay que dejar de lado los problemas que producen el desarraigo social.
Madrid y su Comunidad son territorios en los que gobierna y ha gobernado la derecha durante largos periodos de tiempo, sin que la izquierda haya sido capaz de generar una contrahegemonía política para desalojarla del Gobierno. El mandato de Ahora Madrid con el Equipo de Gobierno de la Alcaldesa Manuela Carmena ha sido algo excepcional, dado que no se ha prolongado en el tiempo.
Se puede alegar la pérdida de la conciencia de clase de los vecinos madrileños, que es el elemento fundamental y fundacional de la lucha de clases, pero hay que considerar diversos aspectos al respecto, según el autor.
Por una parte, la menor diferencia entre la clase trabajadora y la clase media, dado que el estilo de vida se ha convertido en fuente de identidad y no la pertenencia a la clase social que viene dada por el trabajo desarrollado.
Por otra parte, la eclosión de las identidades, que son heterogéneas y plásticas, que plantean otras reivindicaciones sociales, y el aumento del individualismo y la menor inclusión social de las capas sociales menos favorecidas.
Por otra parte, la degradación de lo público y su progresiva sustitución por el aseguramiento privado.
Por otra, el aumento de la segregación social en el territorio.
Y, finalmente por otra parte, la progresiva interiorización de las lógicas del mercado en las conciencias de los trabajadores.
Madrid precisa de un plan para convertirse en una ciudad global del sur de Europa. Necesita de una estrategia a escala metropolitana para coordinar el conjunto de la Comunidad de Madrid, así como la coordinación con los diferentes niveles de la administración, desde la estatal, pasando por la autonómica hasta llegar a los ayuntamientos. La estrategia consiste en establecer diferentes centros en la Comunidad de Madrid, -policentrismo-, y más allá de la misma, hasta 150-200 kilómetros de la ciudad de Madrid.
Se trata de crear una gran metrópolis europea, tanto de carácter continental, -Paris Londres, Frankfurt-, como del sur de Europa y, por qué no, del norte del continente africano.
Se debería crear una Autoridad Metropolitana como una entidad de gestión territorial. Se crearía, de esta forma, un sistema multinivel creándose las condiciones para crear infraestructuras redundantes, bajo el principio de la subsidiariedad.
Se daría la oportunidad de que Madrid fuera el nodo de conexión Latino América-España-Europa.
Madrid se convertiría, de este modo, en una ciudad de ciudades, siendo una conurbación urbana de redundancias que beneficiaria a todo el territorio circundante a la gran ciudad.
Esta administración crearía planes estratégicos metropolitanos y una red en forma de malla, que superaría la red radial existente en la actualidad.
El autor está, pues, en contra de las tesis decrecentistas y, por tanto, a favor de la acumulación y de la aglomeración urbana.

Comentarios
Publicar un comentario