La desigualdad en España (VVAA. Lengua de trapo y Círculo de Bellas Artes. 2024)
Existen tres mitos sobre la desigualdad, a saber:
- La igualdad y la libertad son opuestos.
- El descenso de la desigualdad conlleva el no reconocer y, por tanto, valorar, el esfuerzo individual.
- La desigualdad es necesaria para el crecimiento económico.
La libertad presenta dos dimensiones:
- La libertad negativa. La ausencia de coerción externa. Es la libertad de ... Es marcadamente individualista.
- La libertad positiva. Es el poder o la capacidad de hacer algo. Es la libertad para ... Aparecen cuestiones ligadas a la coacción como a los condicionantes de la libertad.
La libertad implica el control de la propia vida.
La meritocracia es entendida como el premio al esfuerzo.
El esfuerzo se recompensa socialmente a través de diversos medios: remuneración, estabilidad, prestigio y beneficios. Es el reconocimiento al trabajo cuyos efectos revierten en la sociedad. En cualquier caso, se encuentra la influencia decisiva del contexto social.
La meritocracia se asocia al mito de la movilidad social ascendente. Su ejemplo es el mito social del "sueño americano".
La crítica a la meritocracia es una crítica al individualismo y a la ausencia de la dimensión de la libertad de carácter positiva.
Por lo que respecta al crecimiento económico, se debe considerar la desigualdad como un factor de ineficiencia económica.
Así, los incrementos salariales conllevan un incremento del consumo y éste a un incremento de la producción, lo que se traduce en crecimiento económico.
El incremento de la igualdad produce una mayor seguridad para desarrollar el talento.
El crecimiento económico, en la actualidad, debe ser de carácter sostenible e inclusivo.
En los últimos tiempos se está asistiendo al estancamiento de la clase trabajadora frente al aumento del número de ricos que ha traído consigo la aparición en la esfera política de un nuevo bloque de carácter conservador-reaccionario, para proteger los intereses de los (nuevos) ricos, legitimar la desigualdad y presenta un cariz antidemocrático notable.
La evolución de la desigualdad
Se trata de la desigualdad socioeconómica, que plantea las diferencias de status, reconocimiento, poder y capacidad de hacer lo que se desee en la vida. Se trata, por tanto, de la desigual valoración social de diferentes aspectos sociales.
Las variables a considerar son:
- Puesto de trabajo. (Ocupación).
- Nivel educativo alcanzado.
- Nivel de renta.
- Nivel de riqueza.
Esto es, las clases sociales y la composición de la estructura social.
Además, hay que considerar el género, el cambio climático, la igualdad de oportunidades (movilidad intergeneracional).
A lo largo de la historia se puede comprobar la concentración de la riqueza y algo menor la concentración de la renta. Así, se da cuenta de la evolución de la riqueza (patrimonio) y de la renta.
Los factores que han determinado el aumento de la igualdad en el periodo 1940-1970 se deben a la puesta en marcha de un magro Estado de Bienestar y de una fiscalidad, más o menos, progresiva.
El incremento de la desigualdad se ha producido por el descenso habido en la renta disponible por la grave recesión de 2008 y por un Estado de Bienestar muy poco desarrollado.
El incremento de la desigualad es producto del aumento del poder del mercado y por un muy mejorable Estado de Bienestar y de sus políticas sociales y redistribuidas.
Entre 1900 y 2021 se produce por diversos factores.
El aumento de la riqueza privada debido a la concentración del patrimonio, que responde a las propiedades inmobiliarias. La vivienda, y su incremento de precio constante, es el principal activo financiero de las familias. Los inmuebles han asistido a su boom, dada el alza constante de sus precios, y a la consiguiente especulación. Se ha pasado de la propiedad de tierras a la propiedad de inmuebles.
La riqueza y la capacidad de mantener el bienestar, el poder económico y la capacidad de decisión en cuestiones de consumo se debe, en buena medida, a la herencia de las propiedades, lo cual ha generado consecuencias en la movilidad social y en la igualdad de oportunidades.
El incremento de la desigualdad intergeneracional responde a diversos hechos. El descenso generalizado de los salarios, la inestabilidad y precariedad laboral, la menor capacidad de ahorro con sus consecuencias en la inversión, y el acceso a la vivienda en propiedad, que se ha hecho progresivamente más costoso; además, del descenso de la natalidad.
Se produce un envejecimiento de la riqueza, dado el descenso en la inversión y el consiguiente descenso en la actividad económica.
En el periodo comprendido entre 1973 t 2021 se produce un incremento en la distribución de los ingresos, dado el elevado desempleo, la bajada del nivel salarial, el descenso de la capacidad redistributiva del sistema fiscal y de las prestaciones sociales.
El sistema fiscal se caracteriza por baja capacidad de redistribución por la baja recaudación efectuada.
La reforma fiscal del periodo 1977-1986 supuso la creación del Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas (IRPF) y del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA, respectivamente.
El carácter de los impuestos progresivos responde al principio fiscal de la capacidad de pago.
La elasticidad del sistema fiscal responde al incremento de la recaudación en fases expansivas de la economía y al descenso de la recaudación en fases depresivas.
La escasa armonización y coordinación fiscal entre los países de la Unión Europea conlleva la competencia fiscal entre Estados, que en el caso de nuestro país se traslada a las Comunidades Autónomas, llegando al dumping fiscal.
La desigualdad de los salarios frente al capital tiene sus orígenes en el amplio abanico salarial y a la acumulación de ahorros.
El aumento de la desigualdad entre las rentas del trabajo y las rentas del capital tiene sus consecuencias en la propiedad de la riqueza, esto es, en el patrimonio, dado el aumento del valor de la riqueza.
El incremento de los márgenes de beneficio de las empresas y la concentración empresarial producen una mejor retribución de las rentas del capital frente a las rentas del trabajo.
Así mismo, hay que tomar en cuenta, el aumento del poder del mercado como efecto de la globalización económica, la desregulación financiera y los procesos de digitalización de la economía, que han traído consigo el incremento de los rendimientos del capital y su valor financiero.
También hay que considerar la bajada de la presión fiscal sobre el capital.
La igualdad de oportunidades. La meritocracia
La meritocracia es uno de los fundamentos del sistema político democrático liberal.
Es uno de los mecanismos empleados para la legitimación de la desigualdad social.
Además, es uno de los indicadores empleados para observar la movilidad intergeneracional, considerando la equidad, la eficiencia económica y el mantenimiento de la estabilidad política del sistema. Todo ello contribuye a observar la mayor o menor apertura de una sociedad.
Existe una correlación entre el status socioeconómico entre padres e hijos. Responde a la considerada inversión en educación, el patrimonio familiar transmitido a través de la herencia y a la ocupación parental. Todo ello como fuente de reproducción intergeneracional.
Así, debe considerarse el papel del capital económico, social y cultural, esto es, las diferencias simbólicas, educativas, de redes sociales y materiales.
La inquietud en las clases sociales altas a la movilidad social descendente se observa en los recursos aplicados para evitarla a toda costa. Responde de este modo al temor al fracaso que a la felicidad del éxito.
Se puede hablar, entonces, del techo y del suelo de cristal entre las clases sociales.
La verdadera causa de la desigualdad está en la estructura social y en los valores sociales que promueve.
La desigualdad de género
Las desigualdades no se superponen unas a otras, si no que se entrelazan entre sí de manera compleja, envolviendo valores culturales, cambios sociales, ideologías e ideas y opiniones de la sociales, dinámicas históricas, prejuicios y diferentes preferencias.
Una de sus dimensiones viene dada por la segregación ocupacional, que hace referencia a la distribución desigual de hombres y mujeres en el mercado de trabajo, que produce en última instancia diferencias entre las ocupaciones por género. Es persistente en el tiempo y no debe dejar de observarse un claro componente de clase social.
Su efecto es la desigualdad salarial habida y la consiguiente brecha salarial. Las consecuencias son la ineficiencia económica al no retribuirse igual el mismo trabajo realizado y la desigualdad en diferentes niveles.
La mujer se encuentra infrarrepresentada en las ocupaciones mejor remuneradas.
Existen ocupaciones feminizadas, que se caracterizan por sus menores salarios y una menor promoción profesional. Esto responde a una estrategia de devaluación del trabajo femenino: status social bajo y empleos que son tareas femeninas tradicionalmente que se realizan sin recibir una remuneración a cambio.
Hay considerar también los entornos de trabajo masculinizados que reproducen los niveles de segregación ocupacional.
La desigualdad entre generaciones
El contexto viene dado por la grave recesión de 2008, la pandemia de la COVID-19, así como del incremento de la deuda pública hasta niveles muy elevados.
Además, hay que considerar otra serie de hechos, tales como el peso del pago de las pensiones en el presupuesto estatal a consecuencia del incremento de la esperanza de vida en la población.
Otro viene dado por el cambio climático, la descentralización de la economía y la transición energética.
La guerra en Ucrania y la necesidad, en el seno de la Unión Europea, de autonomía estratégica y en las políticas de exterior y de defensa, así como el proceso inflacionario y sus efectos en los precios de la cesta básica, tanto en energía como en alimentación, tiene como efecto la percepción de falta de progreso económico y de encadenamiento de una crisis tras otra.
Sin duda, se produce un descenso de la renta real en los hogares cuyo cabeza de familia es menor de 45 años.
De ahí el malestar económico entre los jóvenes, que se encuentran, además, castigados por las altas tasas de desempleo y de precariedad laboral en sus cohortes de edad. Se tiene que añadir, el díficl, cuando no imposible, acceso a la vivienda, así como las cuestiones derivadas de la crisis medioambiental y de salud mental.
Así, la juventud es un grupo de edad vulnerable socialmente. Sus problemas viene dados, pues, por el empleo, el acceso a la vivienda y la salud mental.
Los jóvenes no experimentan un crecimiento de su renta pese a vivir en un país más próspero que el de sus padres, dada la concentración generacional de la riqueza existente.
Desigualdad y el territorio
Existe una desigualdad territorial en el seno de las Comunidades Autónomas, dada la despoblación de áreas rurales y su poco dinamismo económico, que genran un desigual acceso a oportunidades económicas y a los servicios públicos, lo que conduce a la desafección política.
Problemas de sostenibilidad económica, social y medioambiental, junto a un incremento de desigualdades de renta y riqueza.
Desigualdad y migraciones
Existen dinámicas coloniales de segregación y expulsión, así como un incremento de la desigualdad en la movilidad, considerando el aumento del turismo mundial y el incremento de los controles a la inmigración, dadas las políticas restrictivas y discriminatorias aplicadas.
Así, se precisa la puesta en marcha de políticas migratorias que tengan su punto central en el respeto a los Derechos Humanos, exigiendo una reforma de la Ley de Extranjería, por una parte y, por otra, la promulgación de una Ley Integral contra el Racismo.
Desigualdad y educación
La educación es el factor fundamental de la emancipación y de la movilidad social.
Las oportunidades y los resultados educativos se encuentran desigualmente distribuidos, al considerar las dimensiones familiares y territoriales en la transmisión de las desigualdades sociales.
La desigualdad educativa se concentra en un nivel educativo u otro. Se trata de un efecto del diseño del sistema educativo.
Política electoral y desigualdad
La participación electoral.
Las clases sociales, su participación electoral y la articulación de políticas sobre sus intereses como resultado.
La abstención electoral está centrada en grupos con menos ingresos, tiempo, capital cultural y menor nivel educativo, lo que les convierte en grupos sociales vulnerables.
Estos grupos son los jóvenes, grupos con menor nivel educativo, menores ingresos y relaciones de empleo precarias o en situación de desempleo.
Son grupos sociales despolitizados y desencantados de la política, lo que debe conducir a una repolitización de los mismos.
La crisis de la socialdemocracia.
La apuesta por la Tercera Vía conllevó la crisis organizativa en su seno, dada su progresiva desvinculación de los movimientos sociales y de los sindicatos y la progresiva adopción de una gestión tecnocrática.
Se han convertido paulatinamente en los representantes de los profesionales socioculturales y de las élites educativas, siguiendo el orden basado en los intereses del mercado internacional, siguiendo la hegemonía de las ideas neoliberales.
Están sufriendo las transformación electoral con la llegada del "populismo".
Se debe considerar el papel fundamental del Estado como actor económico, dado el volumen de actividad económica que genera: políticas sociales, planificación industrial, política sanitaria, política medioambiental, ...
El papel del Estado de Bienestar.
Según el autor Gøsta Esping-Andersen, atendiendo a la relación triangular Estado-Familia-Mercado, se pueden distinguir tres tipos de Estado de Bienestar.
El Estado de Bienestar Socialdemócrata. Las políticas sociales que propugna y articula son de carácter universal. Los costes de la organización familiar corren, en buena parte, a costa del Estado. Se produce una elevada integración política y apoyo a esas políticas por parte de las clase media.
El Estado de Bienestar Corporativista se caracteriza por el hecho de que el acceso a las prestaciones sociales, depende, en muchos casos, de las contribuciones de los trabajadores al sistema, esto es, de la necesidad de las cotizaciones previas para ser beneficiario de las políticas sociales.
El Estado de Bienestar Liberal se caracteriza porque las políticas sociales están limitadas y focalizadas en personas con escasos recursos, haciendo que las clases medias tengan que optar por el aseguramiento privado.
La lucha contra la desigualdad: las políticas públicas
La desigualdad tiene dos orígenes, el mercado o/y la acción del Estado.
Las rentas mínimas.
Es un mecanismo de redistribución de ingresos a las rentas más bajas.
Las rentas mínimas proporcionan una protección baja (cuantitativa) y desigual (cualitativa). Las cuantías de las rentas y su extensión son bajas, lo que hace que no cubran la totalidad de sus potenciales beneficiarios.
A esto hay que añadir las notables diferencias habidas entre las Comunidades Autónomas, ya que es una política transferida por el Estado, que hace que el Ingreso Mínimo Vital (IMV) y las Rentas Mínimas de Inserción no estén coordinadas, dados los problemas burocráticos existentes en su gestión.
Las rentas mínimas deberían tener su cuantía ligada al 60% de la mediana de ingresos o al Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
El fraude fiscal.
La evasión fiscal es reflejo de la ausencia de solidaridad entre clases sociales.
El capital financiero y su infradeclaración.
La política industrial. (El cambio de modelo productivo).
Coordinación de agentes económicos en torno a criterios estratégicos, basándose en la intervención pública y la coordinación privada.
Pluralidad de medidas desde el ámbito de la oferta y de la demanda continuadas en el tiempo.
Intervenciones de política industrial desfasadas: liberalización (desregulación) y privatización.
Es clave de la provisión de bienes y empleo mediante la innovación tecnológica y la productividad.
El Estado tiene la capacidad de dirigir los factores de producción a sectores de actividad determinados estratégicamente y con objetivos de exportación de la producción.
Debe haber mecanismos de responsabilidad y supervisión entre los actores beneficiarios del apoyo estatal.
Las políticas a desarrollar serían:
- Capacitación de la administración pública.
- Búsqueda de nuevas especializaciones productivas.
- Vinculación a objetivos económicos claros y mensurables.
- Acuerdos "quid pro quo" entre el sector público y el privado.
- Generación de instituciones de coordinación permanente.
Qué se produce, cómo y para qué.
Se deben considerar diferentes aspectos, tales como:
- Cambio sectorial y tecnológico.
- Participación de los trabajadores y de la ciudadanía en los cambios del proceso productivo.
- Alteración de los incentivos existentes por las políticas públicas.
- Objetivos claros y transformadores.
- Diálogo entre los diferentes agentes constante, buscando el consenso y generando contrapoderes, así como mecanismos de apertura y seguimiento., tales como foros de innovación, presupuestos municipales participativos, consejos comunitarios de inversión, ...).
- Papel fundamental de los sindicatos. Codeterminación de las decisiones tomadas.
El papel de la política se fundamenta en:
- Sistemas de innovación.
- Formación y capacitación profesional.
- Capacidades productivas.
- Financiación vía banca pública.
- Recursos disponibles vía provisión pública.
- Dotación de infraestructuras.
Se den considerar otras cuestiones como la ecología y el medioambiente, evitando la contaminación.
Las administraciones públicas deben disponer de sistemas propios de formación, evaluación y adaptación a los objetivos productivos, generando, finalmente, indicadores productivos.
La evaluación de políticas públicas.
Es fundamental para la toma de decisiones, que éstas sean transparentes y sean justificables y justificadas frente a la ciudadanía.
Exige procesos de recopilación de información, análisis de la misma e interpretación de los resultados obtenidos sobre la intervención gubernamental (política), lo cual redundará en el diseño, implementación y resultados de la intervención evaluada.
Se trata de dar cuenta de la efectividad, de la eficacia y de la equidad de las políticas.
Existen tres tipos de evaluaciones:
- Impacto. (Resultados).
- Implementación y proceso.
- Económica. (Análisis coste-beneficio).


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