Notas sobre la política y el Estado moderno. Antonio Gramsci
Las exigencias de carácter nacional se anudan en el concepto de hegemonía.
Parlamentarismo, -régimen representativo-, y régimen burocrático.
El Estado es soberano en la medida en que es la misma sociedad ordenada, -sociedad regulada por el Derecho.
El Estado sólo puede actuar mediante la vía jurídica, -el papel fundamental del Derecho.
No puede existir igualdad jurídica completa y perfecta sin igualdad económica.
El Estado es ético en la medida en que una de sus funciones más importantes es la de elevar a la población a un determinado nivel moral y cultural., que se corresponderá a las necesidades de desarrollo de las fuerzas productivas y, por tanto, a los intereses de las clases dominantes, hegemónicas.
La pretensión de hacer desaparecer al Estado conlleva la creación de un Estado ético ya que pone fin a las divisiones internas de los dominados y crea un organismo social unitario técnico-moral.
Las asambleas populares están centralizadas por individualidades políticas, -un líder, más o menos, carismático que, al menos, cumple sus funciones.
La burguesía se presenta como un organismo en permanente movimiento, capaz de absorber a toda la sociedad, asimilándola a su nivel cultural y económico.
No debe confundirse el Estado, -sociedad civil-, con Gobierno, -sociedad política. El Estado es sociedad civil más sociedad política.
El contenido de la hegemonía política del grupo social, -la burguesía liberal-, que ha fundado el Estado, debe ser fundamentalmente de orden económico, organizando la estructura y las relaciones reales entre los hombres y el mundo económico de la producción.
El Derecho es expresión de la clase dirigente, que impone a toda la sociedad las normas de conducta más próximas a su razón de su desarrollo, -el Derecho moderno lleva implícitamente la utopía democrática liberal del siglo XVIII.
Existe una tendencia al conformismo desde la estandarización del modo de pensar y de actuar. El punto de referencia está en la esfera de la producción.
La disciplina en un partido político es la asimilación consciente y lúcida de las directrices a llevar a cabo.
El Estado hace hegemónico al grupo dominante y tiende a crear un conformismo social que es útil a la línea de desarrollo del grupo dirigente. El papel del Derecho en estas cuestiones es fundamental.
Todo jefe político debe ser ambicioso, debe aspirar al ejercicio del poder estatal. Es necesario para la lucha y la elevación general del grupo social que su partido representa. La gran ambición es inseparable del bien colectivo.
El jefe ambicioso está lejos de ser un líder carismático, en cuanto a caracteres de permanencia y continuidad.
El jefe político prepara un aparato político de conquista y de dominio, apoyándose en su clase, formando con ella un Estado Mayor y toda una jerarquía.
Los partidos políticos son escuelas de formación de la vida estatal.
De la guerra de maniobras y del ataque frontal a la guerra de posiciones en el terreno político, -punto de conexión entre la estrategia y la táctica.
Todo esto puede leerse como una puesta al día de "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo.
La Teoría General de "La Revolución Permanente" es una previsión genérica presentada como dogma y que se destruye a sí misma al no manifestarse en la realidad efectiva.
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