Crisis electoral de los partidos de la izquierda. A propósito de Vicenç Navarro
Los partidos políticos de la izquierda fueron fundados por trabajadores con el objetivo de obtener representación política en los parlamentos y defender sus intereses de clase frente a los partidos conservadores, -conflicto capital-trabajo.
Centrándonos en los partidos políticos de izquierda de carácter reformista, socialdemócratas clásicos, existía en ellos un inquebrantable compromiso con la justicia redistributiva que corría a cargo del Estado, fundamentalmente a través de dos vías: política fiscal, con sistemas de impuestos en los que se tributaba según el nivel de renta, -impuestos directos-, y a través de las políticas sociales de carácter universal, tales como la sanitaria, educativa, seguro de desempleo, ...
Se trataba de luchar contra la desigualdad económica, social y cultural que generaba el sistema económico capitalista.
Otro de los ámbitos de operación política es el de la amplitud de los derechos civiles de la ciudadanía, como la otra cara de la moneda de la justicia redistributiva.
En los últimos tiempos, dado el consenso con la doctrina neoliberal en cuanto a política económica, los partidos de izquierda han hecho hincapié en ese ámbito de los derechos civiles, ya que se han negado rotundamente a poner en práctica otra política económica que no fuera la neoliberal y que pusiera coto a sus consecuencias.
La izquierda que no realiza una política económica de corte redistributivo se ha visto con un campo de juego reducido al tratar sólo las cuestiones relativas a derechos civiles, envueltos en los últimos tiempos en batallas culturales y, en no pocos casos, de carácter identitario.
Las demandas de la clase trabajadora, su núcleo central, no han variado gran cosa con el paso del tiempo. Se demandan derechos laborales, económicos y sociales con el fin de mejorar su nivel de vida, disfrutar de un mayor bienestar, dentro de una esfera de protección y seguridad.
En estas demandas, la clase da una gran importancia a que éstas sean satisfechas de manera generalista, universal, frente al cumplimiento de las demandas dirigidas a ciertos colectivos específicos, que atienden alguna característica propia y singular.
Su demanda principal es el mantenimiento y la creación de puestos de trabajo, ya que es a través del empleo como obtienen su medio de vida. El salario es su principal, cuando no única, fuente de renta, mediante la cual satisfacen sus necesidades de todo tipo.
Se produce, así, en cuanto la clase trabajadora no ve representados esos intereses por parte de los partidos de izquierda, un problema para éstos, al no conseguir el respaldo electoral pretendido.
Una política de izquierdas deberá considerar el papel fundamental del Estado en la lucha por la justicia distributiva de la renta del país y el empoderamiento, el protagonismo, de la clase trabajadora y de sus intereses, aunque sólo sea por una mera cuestión de utilitarismo, -el bienestar de la mayoría-, frente a los intereses de la esfera de los negocios y de las empresas.
Se debe considerar, en este sentido, que los intereses de cada una de las esferas, -trabajo-capital-, son contrarios y de suma cero. Lo que uno gana el otro lo pierde.
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