Trabajo y empleo. El empresario

Siempre que se habla de empleo se pone la mirada en el empleado, el trabajador. Éste tiene que cumplir una serie de requisitos que faciliten su empleo, -empleabilidad-, y, a ser posible que le hagan destacar del resto, -competencia en el mercado de trabajo.

En cambio, nunca se habla del empresario, -empleador-, y de los requisitos que debería cumplir para ser considerado como tal.

El único requisito que parece precisar es el de disponer de un capital suficiente para la inversión en una actividad productiva.

Parece que disponer del capital suficiente para establecer una empresa es el requisito necesario y suficiente para obtener la legitimidad de ser un empresario y ser tratado como tal.

Si los requisitos de un trabajador para obtener un empleo se han incrementado con el paso del tiempo y los cambios en los modelos y estructuras productivas, no parece ocurrir lo mismo con la figura del empresario.

Se podrían establecer una serie de requisitos para cumplir con el papel de empresario en la sociedad, tales como qué cualificación tiene para ser considerado como tal, qué ofrece, -más allá del salario-, para emplearse en su empresa y que logre una distinción entre las diferentes empresas y qué quiere, desea, tanto de su empresa, como de la fuerza de trabajo empleada.

Siempre se pone el foco en el trabajador de su situación de desempleo.

Su situación, en no pocas ocasiones, se explica con la culpabilidad de el mismo trabajador: no cuenta con la formación que le facilite el empleo, carece de las aptitudes y actitudes que le hagan atractivo para ser empleado, ... No se ha esforzado lo suficiente.

En general, se trata la problemática del desempleo desde un punto de vista individual y no estructural, en el que se refiere a los condicionantes del desempleo elevado, que supone una mala eficiencia en el uso de los factores.

La estructura económica y empresarial de la región o del país pueden contribuir a explicar la tasa de desempleo de cada una de esas zonas geográficas.

Otra variable a considerar es la "empresarialidad" de esa zona geográfica: cómo son los empresarios, qué demandan en diferentes ámbitos.

En cuanto a las relaciones laborales, en un sistema democrático con un sistema de producción capitalista, ¿por qué la democracia salta por la ventana cada vez que se entra en el lugar de trabajo? -La autoridad del empresario es intocable.

La democratización de las relaciones laborales se sitúa como uno de los objetivos a cumplir.

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