Conceptos endemoniados para la izquierda de nuestro país. La patria
La patria es un concepto político, teñido de sentimientos. Alguien dijo que es la coartada perfecta para cometer los más abominables crímenes. No sé si el mismo dijo que era la coartada de los cobardes para cometerlos.
El concepto político potente es el de nación, que está impregnado por la idea de comunidad política. Ambos dan lugar al de patria.
Patria vinculada a una nación determinada, -territorio-, y a una comunidad política determinada.
El de patria es un concepto venenoso para la izquierda de nuestro país, fundamentalmente porque ha sido apropiado por la derecha de manera privativa, de tal manera que no hay más patriota que alguien con un pensamiento conservador o reaccionario. En este sentido la herencia de la dictadura, autoproclamada como una cruzada patriótica para acabar con el peligro rojo que se avecinaba sobre nuestro país, continua desempeñando su papel en cuanto al sentido patriota de algunos de nuestros conciudadanos.
Ni que decir tiene que aquellos que perdieron la Guerra Civil eran patriotas. Defendieron los avances políticos, sociales y económicos de la II República con su propia vida.
En cualquier caso y, de manera más abstracta en cuanto no hacer referencia a nación alguna, la vocación de la izquierda siempre ha sido internacionalista como una posición frente al patriotismo y nacionalismo excluyente, basándose en las ideas, por una parte, las condiciones de la clase obrera y su emancipación son básicamente comunes en cualquiera de los países y, por otra parte, en aquella idea de que diferentes países tienen intereses populares comunes.
En este sentido, para la izquierda sería más conveniente utilizar el concepto político de Estado Popular para referirnos al Estado que gestiona y administra la comunidad que vive, la que está, más allá de su pertenencia o vinculación, a un determinado Estado, entendido éste como territorio reconocido por otros Estados.
Los conceptos de nación, patria, establecen una oposición binaria peligrosa en cuanto establece de facto la distinción entre nacionales y no nacionales, que da lugar al nacionalismo, así como a aquella entre patriotas y no patriotas y entre ciudadanos y extranjeros, que produce finalmente derechos y deberes diferentes para cada uno de ellos.
La comunidad política de un Estado Popular se fija por el estar y no por el ser. No es lo mismo estar en España que ser español.
Entonces la dicotomía, la oposión, pasaría a estar en el estar, estar en España, que supone formar parte del Estado, que el de no estar, en el que lógicamente no se forma parte del Estado.

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