La sociedad de mercado

Si la sociedad industrial supuso la mercantilización, la entrada en el mercado como meras mercancías, de los factores de producción, esto es del capital, de la tierra y del trabajo, rompiendo las estructuras sociales que mantenían esos factores fuera del tráfico mercantil capitalista (Karl Polanyi, "La gran transformación"), la sociedad de mercado comienza por quebrar aún más esos débiles lazos sociales aún persistentes para someter a esos factores de producción a un mercado capitalista sin cortapisas, -la desregulación de los mercados, legislación que permite un libre desenvolvimiento de esos factores de producción en el mercado-, en el que el objetivo último es la eliminación de los últimos escollos para su funcionamiento pleno como simples mercancías.

El capital tiene su correspondencia con la financiarización de la economía. El capital se aleja más y más de la inversión en la producción material y se centra en la valoración misma del capital.

La tierra es objeto de una profunda transformación a través del urbanismo. Los espacios sociales pierden su contenido social para ser tratados como mercancías, bienes de consumo, en los que prima su valor de cambio frente a su valor de uso. El caso paradigmático de esto viene dado por la especulación inmobiliaria. (Henri Lefebvre, "El derecho a la ciudad").

Finalmente, el trabajo ve como pierde paulatinamente su carácter colectivo y pasa a ser tratado como una simple faceta más del sujeto trabajador: el mayor auge de la contratación individual frente a la colectiva, el trabajador como empresario de sí mismo, -el emprendedor-, la externalización del riesgo por las empresas, -falsos autónomos-, su precarización constante que conduce a vidas precarias ... (Gary Becker, "El capital humano").


La sociedad es en definitiva vista como la mera agregación de individuos, dando como resultado el ideologema de la desaparición de la sociedad. Si se van erosionando los lazos, los vínculos, sociales, el sujeto soportado por la estructura social desaparece y emerge la "sociedad" de los individuos sometidos a una competencia constante e infinita inmersa en las relaciones de mercado, que es la única estructura social que los liga, de forma individual, a unos con otros.

Se establecen, entonces, otras formas de sociabilidad marcadas por las relaciones de mercado y no ya sociales, aunque se las hace pasar como tales por cuestiones de familiaridad de los sujetos.

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