Todo un hombre. Tom Wolfe
(...) aquello era el Sur. Tenías que ser lo suficientemente hombre para "merecer" la posesión (...).
Atlanta nunca había sido una verdadera ciudad sureña al estilo de Savannah, Charleston o Richmond, donde la riqueza se había originado con la tierra. Atlanta era un producto del ferrocarril.
(...) de una estructura corporativa como la de Amaxco, Inman podría permanecer en ese trono en el que estaba arrellanado todo el tiempo que le diera la gana o hasta que acabara de engullir el último bocado de pierna de cordero con gelatina de menta que quisiera concederle Dios, mientras que él, Charlie, era un hombre orquesta. Un promotor inmobiliario era eso, ¡un hombre orquesta! Tenías que vender el mundo ... ¡solo! Antes de prestarte todo el dinero era necesario que creyeran en ... ¡ti!
Atlanta era su ciudad (...) un setenta por ciento de negros. El alcalde era negro (...) y doce de los diecinueve concejales eran negros, el jefe de la policía era negro, el jefe de bomberos era negro y casi todos los funcionarios eran negros, el Poder era negro (...) Gritaban que aquellos juerguistas del Freaknik negro eran maleducados, escandalosos, alborotadores e insolentes, que se emborrachaban como cubas, ensuciaban las calles y orinaban en los jardines de las casas (de los blancos), paralizaban las calles y los centros comerciales y costaban a los comerciantes (blancos) millones de dólares, e incluso que metían tanto ruido que perturbaban los frágiles hábitos de apareamiento de los rinocerontes del jardín zoológico del Parque Grant.
(...) aquellos chicos y chicas negros tenían la audacia de hacer exactamente lo que hacían todos los años los chicos y chicas blancos durante sus vacaciones de primavera.
(...) la "prueba de la bolsa", lo cual significaba que, si uno tenía la piel que no fuese más oscura que las bolsas de papel marrones de las tiendas de comestibles, cumplía los requisitos para formar parte de la alta sociedad negra y los "debutantes" negros.
El Club de Conductores era el mismísimo sanctasanctórum, el mismísimo baluarte del establishment blanco de Atlanta.
(...) ante él tenía un ejemplo de uno de los peores modelos de conducta que la juventud negra podía emular: el deportista estrella, el mercenario a sueldo que da por sentado que el mundo le debe dinero y sexo, sin límite, siempre que quiera, y que dispondrá de inmunidad, ocurra lo que ocurra. ¡El código del mercenario! ¡Violación, saqueo y botín!
(...) era un Captan Charlie que se había hecho a sí mismo.
- Sí, de acuerdo, la caza de la codorniz. También eso proporcionaba empleo a esa gente. Tenemos algunos trabajadores de color que adiestran perros, y son muy buenos. Tenemos ..., tenemos gente que cuida los perros, los caballos, los bosques, los carros ..., y todo lo demás. Y si Crocker Global se retira, lo liquida, ¿a dónde va ir esa gente? Se lo voy a decir. A la asistencia social. Estamos hablando del suroeste de Georgia, del campo, el campo de verdad, y esas personas no van a conseguir con facilidad ..., otro trabajo. Son buena gente, gente orgullosa que no quiere vivir de los subsidios. Son buena gente del campo que ven la asistencia social como una vergüenza. Son la gente de Termtina y consideran que Crocker Global es el único sostén firme en sus vidas. De modo de que no hay posibilidad de que ustedes, ni yo, ni cualquier otro considere Termtina como un simple activo que puede capitalizarse o liquidarse. Hay aquí una dimensión que no se puede poner en ningún estado financiero, una dimensión que tiene que ver con el dolor y el sufrimiento, que tiene que ver con el coste humano.
(...) el crecimiento de las ciudades estadounidenses no iba a producirse en el corazón de las metrópolis, ni en el centro ni en la zona media, si no en los márgenes, en enormes aglomeraciones comerciales comunicadas por autopistas.
(...) en un mundo donde los principios estaban muertos ...
(...) las postrimerías del siglo XX, la posición lo era todo y era lo más difícil de conseguir.
Atlanta nunca había sido una verdadera ciudad sureña al estilo de Savannah, Charleston o Richmond, donde la riqueza se había originado con la tierra. Atlanta era un producto del ferrocarril.
(...) de una estructura corporativa como la de Amaxco, Inman podría permanecer en ese trono en el que estaba arrellanado todo el tiempo que le diera la gana o hasta que acabara de engullir el último bocado de pierna de cordero con gelatina de menta que quisiera concederle Dios, mientras que él, Charlie, era un hombre orquesta. Un promotor inmobiliario era eso, ¡un hombre orquesta! Tenías que vender el mundo ... ¡solo! Antes de prestarte todo el dinero era necesario que creyeran en ... ¡ti!
Atlanta era su ciudad (...) un setenta por ciento de negros. El alcalde era negro (...) y doce de los diecinueve concejales eran negros, el jefe de la policía era negro, el jefe de bomberos era negro y casi todos los funcionarios eran negros, el Poder era negro (...) Gritaban que aquellos juerguistas del Freaknik negro eran maleducados, escandalosos, alborotadores e insolentes, que se emborrachaban como cubas, ensuciaban las calles y orinaban en los jardines de las casas (de los blancos), paralizaban las calles y los centros comerciales y costaban a los comerciantes (blancos) millones de dólares, e incluso que metían tanto ruido que perturbaban los frágiles hábitos de apareamiento de los rinocerontes del jardín zoológico del Parque Grant.
(...) aquellos chicos y chicas negros tenían la audacia de hacer exactamente lo que hacían todos los años los chicos y chicas blancos durante sus vacaciones de primavera.
(...) la "prueba de la bolsa", lo cual significaba que, si uno tenía la piel que no fuese más oscura que las bolsas de papel marrones de las tiendas de comestibles, cumplía los requisitos para formar parte de la alta sociedad negra y los "debutantes" negros.
El Club de Conductores era el mismísimo sanctasanctórum, el mismísimo baluarte del establishment blanco de Atlanta.
(...) ante él tenía un ejemplo de uno de los peores modelos de conducta que la juventud negra podía emular: el deportista estrella, el mercenario a sueldo que da por sentado que el mundo le debe dinero y sexo, sin límite, siempre que quiera, y que dispondrá de inmunidad, ocurra lo que ocurra. ¡El código del mercenario! ¡Violación, saqueo y botín!
(...) era un Captan Charlie que se había hecho a sí mismo.
- Sí, de acuerdo, la caza de la codorniz. También eso proporcionaba empleo a esa gente. Tenemos algunos trabajadores de color que adiestran perros, y son muy buenos. Tenemos ..., tenemos gente que cuida los perros, los caballos, los bosques, los carros ..., y todo lo demás. Y si Crocker Global se retira, lo liquida, ¿a dónde va ir esa gente? Se lo voy a decir. A la asistencia social. Estamos hablando del suroeste de Georgia, del campo, el campo de verdad, y esas personas no van a conseguir con facilidad ..., otro trabajo. Son buena gente, gente orgullosa que no quiere vivir de los subsidios. Son buena gente del campo que ven la asistencia social como una vergüenza. Son la gente de Termtina y consideran que Crocker Global es el único sostén firme en sus vidas. De modo de que no hay posibilidad de que ustedes, ni yo, ni cualquier otro considere Termtina como un simple activo que puede capitalizarse o liquidarse. Hay aquí una dimensión que no se puede poner en ningún estado financiero, una dimensión que tiene que ver con el dolor y el sufrimiento, que tiene que ver con el coste humano.
(...) el crecimiento de las ciudades estadounidenses no iba a producirse en el corazón de las metrópolis, ni en el centro ni en la zona media, si no en los márgenes, en enormes aglomeraciones comerciales comunicadas por autopistas.
(...) en un mundo donde los principios estaban muertos ...
(...) las postrimerías del siglo XX, la posición lo era todo y era lo más difícil de conseguir.

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